Poco
se habla de los que hacen resurgir tu mundo día a día.
De
esos amigos que siempre han estado ahí y que te han visto en tus
mejores momentos y en los peores.
Esos amigos que te llenan la copa cuando ves el vaso medio vacío y te quitan la botella cuando estás al borde del abismo.
Esos amigos que te llenan la copa cuando ves el vaso medio vacío y te quitan la botella cuando estás al borde del abismo.
Los amigos que te miran y te dicen lo
preciosa que eres, lo bonitas que haces que sean las calles cuando
pasas.
Poco se habla de cómo su abrazo puede hacer que todos los
problemas se olviden.
Poco se habla de los amigos que son verso, poema, poeta y que no son Madrid, ni Barcelona, ni París, porque son hogar, refugio, sonrisa.
Poco se habla de los amigos que son verso, poema, poeta y que no son Madrid, ni Barcelona, ni París, porque son hogar, refugio, sonrisa.
Poco se habla de esos amigos que te sacan a bailar bajo
la lluvia, bajo el sol de agosto, y las estrellas de cualquier
cielo. De esos que saben cuál es tu comida favorita y de qué
color te gusta pintarte los labios.
Amigos que harían cualquier
cosa por ser armazón y que nunca te hirieran.
Resucitar en un
abrazo después del dolor en el pecho, un abrazo de esos que hacen
crujir los huesos y que te falte el aire.
Poco se habla de los
amigos que escuchan siempre los versos de otros para otros y que en
realidad, son los que reconstruyen siempre el poema.
Por eso te he
escrito esto, a ti, que siempre me has puesto los pies en el
cielo,
que me enseñaste que soñar se puede también con los ojos
abiertos.
Me dijiste que el amor no entiende de kilómetros y me
demostraste que el amor es una locura en la que loco y loca, o loco y
loco, o loca y loca; me da igual, no encuentran, ni quieren encontrar
la cordura. Me has dado tanto que incluso la poesía se queda corta.
Y sí, ya sé que dices que soy un desastre, que pierdo el mando en
la mayoría de las situaciones, eso de:
“joder pequeña, cómo
la has liado”, pero también me dices que soy preciosa y que tengo
un corazón que no me cabe en pecho, que lo hecho, hecho está y tire
pa’ lante. Porque tú me llevaste a una azotea para que dejase de
sentirme tan pequeña y gritara que no le tengo miedo a nada, me
agarraste de la mano al cruzar la calle y me regalaste flores el 14
de febrero para que me sintiese flor entre tanto capullo.
A mí
que no me jodan, grandullón, poesía eres tú, diga lo que diga, o
que quiera decir o intente decir Bécquer.
Porque siempre estas para recogerme… por este poema…
Porque siempre estas para recogerme… por este poema…
Autor/a: Loreto Sesma
Editor: Sue. @_br0kenteenager
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